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Viejo y recordado Gasómetro de Avenida La Plata. Estadio con mayúsculas. Recinto de alegría y emociones, y lugar convocante del fútbol grande y espectáculos inolvidables. Último gran estadio construído con graderías de madera sobre estructuras de hierro de la ciudad de Buenos Aires, más allá de la existencia de algunos que perduran tales como Ferro Carril Oeste, Atlanta o Chacarita Juniors, en el gran Buenos Aires. Sin embargo, incomparable al ubicado en Avenida La Plata, entre Inclán y Las Casas, por su tamaño, capacidad de espectadores (70 mil) e historia. Denominado el ¨Wembley Porteño¨, y escenario de partidos desarrollados por la Selección Nacional Argentina, allá por la década del 30 y 40, cuando el tradicional clásico de la escuadra albiceleste era Uruguay.
El estadio, inaugurado oficialmente en 1916, ante Estudiantes de La Plata (ganó el Ciclón 2 a 1), estaba ubicado en un barrio de casas bajas, con calles empedradas y avenidas anchas, suplantando a una chacra perteneciente al Colegio María Auximiliadora y a la familia Onetto. Se lo denominó ¨Gasómetro¨, debido al parecido que tenía su estructura externa con los gasómetros de aquella época. Vale destacar que en aquellas instancias, San Lorenzo de Almagro alquilaba ese terreno, aunque supo comprarlo definitivamente, por su rápido crecimiento, el 6 de setiembre de 1928. A partir de esa fecha, la institución no sólo creció en el marco futbolístico, sino que también terminó siendo un club modelo en lo social.
Por otra parte, ver el estadio desde afuera, y muy cerca, impactaba, y también era emocionante ser parte de aquellos hinchas que vibraban con el salto de la multitud sobre los tablones de madera, y mucho más ante cada grito de gol. Espectáculo único en aquellas victorias ¨Santas¨ en las cuales se agitaban los pañuelos blancos y flameaban banderas azulgranas, o inolvidables jornadas previas a un partido con pizza de por medio en los tradicionales bares de los alrededores.
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| Cierre del Gasómetro |
La llegada del Mundial 78 en la República Argentina, favoreció a algunos clubes para llevar a cabo importantes remodelaciones en sus estadios (River Plate y Vélez Sarsfield). Por ejemplo, en el estadio riverplatense, se hicieron notables mejoras en los alrededores bajo el mando del Brigadier Cacciatore, intendente de facto, y las remodelaciones se completaron con la terminación de la tribuna este y un imponente sector lumínico. En tanto, el Viejo Gasómetro, testigo de campañas futbolísticas oscuras, y ubicado en el sur de la ciudad de Buenos Aires (lugar que no quería, la dictadura militar, difundir y mostrar a empresarios extranjeros y a la prensa). La causa formal que se alegaba para la erradicación del Gasómetro era la necesidad de realizar la apertura de las calles Muñiz y Salcedo.
En el año 1979, se jugó el último partido oficial en el Gasómetro. En aquella oportunidad, el Ciclón empató 0 a 0 con Boca Juniors. Sin embargo, el adiós definitivo ocurrió el 21 de febrero de 1980, momentos en los cuales el presidente de San Lorenzo de Almagro, era Moisés Annan. ¨El cierre y desaparición del Gasómetro es cosa juzgada¨, fue la frase escalofriante que emitió Annan, en aquella trágica etapa vivida por la institución de Boedo. Al poco tiempo, los viejos y gloriosos tablones del Gasómetro fueron a remate y otros fueron rescatados por hinchas o grandes glorias del Ciclón, que sintieron que le estaban arrancando parte de su vida. Más tarde, el predio quedó vacío, para que luego apareciera un reconocido supermercado. El barrio... no siguió siendo el mismo.
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El 24 de marzo de 1980, una ordenanza municipal estableció que San Lorenzo le cedía de manera gratuita al gobierno porteño 4500 metros cuadrados. "El vicepresidente del club, Juan José Passo, afirmó que José María Muñoz hizo de portavoz de Cacciatore llamando a los dirigentes para comunicarles la decisión del intendente de disponer de una parte del club para un plan de instalación de escuelas. Ante la resistencia del club, Muñoz le dijo a Passo: "El brigadier está muy disgustado con San Lorenzo", indicó el periodista Enrique Escande, autor del libro Memorias del Viejo Gasómetro.
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| Notas Relacionadas |
| DIARIO CLARÍN |
Los tablones del Viejo Gasómetro y una historia "santa" de principio a fin
Las gradas del mítico estadio del club fundado por el cura Lorenzo Massa sostienen hoy el techo de una Iglesia en construcción de Merlo, San Luis. La cancha de Avenida La Plata cerró en el 79 y la capilla serrana comenzó a erigirse en 1985. "A los tablones nos los ofreció el ingeniero porteño que hacía el Nuevo Gasómetro", contó el sacerdote David Picca, un confeso hincha del Ciclón.
José Sanfilippo los tiene en el patio de su casa y el Sportivo Linqueño de Lincoln armó su tribuna con la misma madera. Pero la historia de esta capilla de Merlo, por los actores que la animan, la distancia en kilómetros y los símbolos que acusa cada relato, suena distinta a todas. Los tablones cuervos, pisados, saltados, testigos del fútbol por años en el barrio de Boedo son hoy el soporte del techo de una ambiciosa Iglesia en la capital turística puntana. Y el cura que inició esta cruzada, casualidad o no, es bien hincha de San Lorenzo.
En resumidas cuentas, la columna vertebral de esta historia inconclusa dirá que parte de los tablones del Viejo Gasómetro, cerrado por los militares en 1979, pasaron años después a manos del ingeniero Omar Vázquez, quien los recibió en parte de pago por su aporte a la construcción del Nuevo Gasómetro. Este ingeniero le comentó el asunto al sacerdote David Picca, quien por ese entonces se desempeñaba en la Iglesia de Merlo. Entonces, llegaron a un acuerdo para que los tablones, recuperados y adaptados para la obra, viajaran en un camión desde Buenos Aires a las sierras merlinas.
"Tuvimos el aporte del gobierno, de algunos empresarios locales y del pueblo entero", recordó Picca, hoy destinado a San Luis capital. Fue él quien estuvo al frente de la capilla de Merlo en los tiempos en que se inició la obra. "No deja de ser significativo, los tablones de un club que nació de un cura terminan hoy en una iglesia", dijo Picca.
En Merlo, como en toda ciudad alejada de la cocina del fútbol, las pasiones exigen otro tipo de ingenio. Boca, River, Independiente, Racing y San Lorenzo viven aquí duelos de pueblo. Hay hinchas foráneos y locales, los NyC (nacidos y criados) y los VyQ (venidos y quedados) como los llaman en todo páramo turístico devenido en refugio de capitalinos exiliados. Debieron conformarse por años con los relatos radiales, luego con la TV y ahora alguno hasta se le anima a Internet. Pero siempre se las arreglaron para seguir al club de sus amores.
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| Los tablones del Viejo Gasómetro y una historia "santa" de principio a fin |
Un tal Félix Melián, que en los ochenta hacía publicidad con su auto parlante, (un auto con un gran megáfono en el techo), solía alternar las propagandas con alguna arenga sanlorencista. "Vamos Ciclón todavía", gritaba cada domingo cuando pasaba por la plaza. Y hasta le contaba al cura cómo iban los partidos cuando pasaba frente a la Iglesia. Hugo Argüello, otro fana cuervo, cuenta que con el campeonato armaron una gran caravana: "Fuimos muchos dándole vueltas a la plaza".
Todos aquí están felices con la Iglesia, con la historia de esta Iglesia. Se arriman y tocan los tablones. Una extraña feligresía teñida por las pasiones del fútbol. Desde el ingenio popular algunos ya piden la canonización de Ramón. Pero David Picca, aunque suelta una carcajada, trata el asunto con suma cordura. "Hay que ser serios, lo primero es terminar con este templo para honrar al Señor", dice. Y casi sin querer acaricia los tablones. Una historia futbolera en una Iglesia de pueblo. Nada más.
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| DIARIO OLE |
Sobra buena madera
¡El Viejo Gasómetro vive! Sí, la cancha del Linqueño está hecha con gran parte de su estructura original. Y vibra con este nuevo Ciclón.
Herida top en la historia cuerva, la demolición del Viejo Gasómetro fue un golpe de KO que aún hoy los hinchas padecen cada vez que pasean su melancolía por Avenida La Plata. El mítico estadio bajó la persiana en el 79, sin previo aviso, pero todavía late, sus tablones y hierros continúan soportando el saltito de fanas, pocos de San Lorenzo, pero qué más da, si lo que importa es que anda vivito y coleando. Es que en Lincoln, el Sportivo Linqueño juega de local en ¡el Viejo Gasómetro! La cosa es que el club que milita en el Argentino B tiene gran parte de su cancha armada con la estructura original del ex templo de Boedo.
En 1985, los hermanos Scalice, compradores del desguace del Gasómetro, recibieron la llamada de Aldo Monti, presidente del Linqueño, ex Secretario de Deportes de la Nación (donó el predio del Bajo Flores al Ciclón en 1983) y fana de Boedo, preguntando si todavía conservaban los restos. Respuesta afirmativa, cónclave en un bar de Av. La Plata, la ñata contra el vidrio mientras camiones aún sacaban los puchos del ya inexistente estadio. Precio por kilo de hierro y por metro de tablón y trato hecho. "Matamos dos pájaros de un tiro: renovamos nuestra cancha y, encima, ¡con el Gasómetro! Un lujo nos estábamos dando los que amábamos a ambos cuadros", le cuenta a Olé Héctor Pereira, actual presi de la peña cuerva de Lincoln y colaborador de la Subcomisión de Fútbol del Linqueño en aquella época.
La nueva cancha del Linqueño conservó su platea de cemento, pero ganó una popular y una tribuna que recorría el largo del estadio hechas con, lo dicho, toda la estructura del Gasómetro, aunque remasterizada, ya que la misma "había sido cortada con soplete y hubo que volver a soldarla. Pero esos tablones sólo alcanzaron para la grada de atrás del arco, que quedó con 18 escalones y 4.200 personas de capacidad", apunta Monti. Y hubo, obvio, para el día de la inauguración, gran fiesta gran. De hecho, una tarde de 1986, San Lorenzo fue a jugar un amistoso (dirigido por el colegiado de AFA Juan Giorlano) ante el Linqueño. Y hubo, también, tercer tiempo: cena-show, en la que se sortearon dos autos: un Ford Sierra y un Renault 12. "Hasta los hermanos Scalice vinieron, je", recuerda Monti.
Actualmente, y debido a las exigencias del Coprosede, Linqueño debió trocar, hace un par de años, los tablones por barras de cemento. Sólo una tribunita de unos 15 metros sigue siendo 100% original del templo original de Avenida La Plata, donde suelen ir mujeres y niños. Donde, todavía, y enhorabuena, el barrio de Boedo late. Hoy por hoy, más que nunca...
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| Partido Inaugural |
El primer encuentro de fútbol en el Gasómetro se desarrolló el 7 de mayo de 1916 y correspondió al Campeonato Oficial de la Asociación Amateurs Argentina. El rival fue Estudiantes de La Plata, equipo que fue derrotado por la escuadra azulgrana por 2 a 1, con goles anotados por Antonio Moggio (15 minutos PT) y Elizardo Fernández (26 minutos PT).
Formaciones
SAN LORENZO DE ALMAGRO:
Formación: J. Coll; A. Coll y Del Campo; Saccardo, F. Monti y J. Urso; Etchegaray, E. Fernández, Moggio, Urio y Gianella.
ESTUDIANTES DE LA PLATA:
Formación: Suárez; Castro y Galup Lanús; Ferreira, Aranguren y Tolosa; Capellini, Letamendi, Duarte Indart, Caraulen y Lamas.
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| Último Partido |
Se jugó el 2de diciembre de 1979 y fue perteneciente a una fecha del Torneo Metropolitano de la Asociación del Fútbol Argentino (AFA). En aquella oportunidad, el encuentro entre San Lorenzo de Almagro y Boca Juniors, igualó 0 a 0.
Formaciones
SAN LORENZO DE ALMAGRO:
Formación: Corbo, Pena, Schamberger, O.Ruiz, O.Rinaldi (Mancinelli) y Gette, Coscia, Collavini, Marchetti, Insúa (Rodas) y Rizzi. DT. Carlos Salvador Bilardo.
ESTUDIANTES DE LA PLATA:
Formación: Gatti, Sa, Bordon, Pernía, Alvez, Mouzo, Mastrángelo, Rocha, Salguero, Randazzo, Carranza (Robles). DT. Lorenzo.
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Localización |
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Buenos Aires - Argentina |
Inauguración |
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7 de mayo de 1916 |
Demolición |
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1983 |
Ubicación |
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Av.La Plata (entre Inclán y Las Casas) |
Capacidad |
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70.000 espectadores |
Dimensiones |
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110 x 70 metros |
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¨Nadie mejor que un hincha de San Lorenzo de Almagro para entender lo que significa el cierre de un estadio.¨
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